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CHUNGUNGO (6)

La Lontra Felina

Lontra felina (Molina, 1782)

El Chungungo para los amigos

(En el mes del Mar)

Mal destino para una especie que despierta nuestras simpatías.

Ahora bien. Sus diversos nombres -con el que se les conoce- van de acuerdo al lugar en donde habite, como el de huallaque, chungungo, chinguno, chinchimén, gato marino o gato de mar.

Huallaque, es el nombre utilizado en ciertas zonas de Perú, es un término de origen aymara, que tiene como significado “criatura de las rocas” (muy propio, dado sus costumbres). Chungungo, en tanto –el nombre más usado- tiene su origen en el quechua (Según algunos). Chinchimén, usado en la zona sur, es de origen mapuche y corresponde al nombre que estos indígenas le daban a la especie aunque, no se utilizan en la actualidad. Los indígenas magallánicos tenían también nombres específicos para este animal, siendo llamado Läpis por los Yaganes, Áis por los Kaweskar y Kálowen por los Selk’nam. Para los científicos, en tanto, se llama Lontra felina, nombre que significa “nutria con aspecto de gato”.


El chungungo es una de las dos nutrias que viven en nuestro país y, a su vez, es el mamífero marino más pequeño del mundo. Habita –actualmente- desde el norte del Perú (Trujillo) hasta el Cabo de Hornos, con algunos escasos ejemplares en la Isla de los Estados (Argentina) y en las islas Falkland, habiendo sido introducido en estas últimas a comienzos del siglo pasado para aprovechamiento de su piel (cuándo no), iniciativa que afortunadamente no tuvo éxito. No obstante, en nuestro país fue cazada ilegalmente por muchos años, pese a estar protegida, al extremo de llevar a la especie cerca de la extinción.

En nuestra región había dejado de verse y se pensaba que se estaba extinguiendo, sin embargo en el último tiempo se ha estado observando su presencia nuevamente. Los antofagastinos antiguos recuerdan que los chungungos eran habitantes habituales de “la Puntilla” del Balneario Municipal, lugar que reunía las condiciones para que habitaran, pero con la remodelación total que se hizo al sector en el año 2002 tuvieron que irse y ya no volvieron. Esta nutria necesita para vivir de roqueríos que formen cavidades donde guarecerse y les permitan llegar al agua sumergiéndose sin salir a la superficie y ya no hay muchos sitios así en nuestra costa. Es por esto que, si bien el rango de distribución de la especie puede parecer muy amplio, lo cierto es que hay grandes extensiones del litoral en los que no está presente, ya que no se presentan las condiciones necesarias para que se establezca. Por ejemplo, las playas extensas de arena sin presencia de roqueríos no son adecuadas ellos, ya que no tienen dónde guarecerse. Por esta razón, se estima que no más de un 30% del litoral nacional es adecuado para su supervivencia, y la gran mayoría de este porcentaje se encuentra en la zona sur del país.

Siendo que esta nutria se considera estrictamente marina, se ha documentado el caso de su presencia en dos ríos peruanos, hasta 150 kilómetros tierra adentro y llegando a altitudes de 1700 m.snm, cosa absolutamente inusual, ya que en todo el rango de su distribución vivían exclusivamente a nivel del mar. Lo más curioso es la gran distancia que han debido recorrer para llegar hasta esos lugares subiendo por el curso de los ríos y pasando por lugares habitados. Estos ríos, encajonados entre altas paredes rocosas, les han ofrecido tanto lugares en donde habitar sin ser molestados por la gente (o por sus perros), como abundancia de camarones, una de sus presas preferidas.

Los chungungos tienen una dieta bastante variada, la que si bien se compone principalmente de crustáceos (camarón, jaiba mora, panchote, etc.), peces (borrachilla, bilagayo, tomoyo, pejesapo) y moluscos (caracol negro, lapas, choros, locos, etc.), también incluye ocasionalmente pequeños animales, aves y, en el sur de Chile, incluso frutas como el chupón (Greigia sphacelata) y la chupalla (Fascicularia bicolor). No obstante, se sabe que los crustáceos y moluscos son sus preferidos.

Estos animales son de hábitos diurnos, siendo más activos en las primeras horas de la mañana y, a media tarde, pero también pueden verse en actividad en las noches iluminadas. Se ha observado que pasan la mayor parte del tiempo entre los roqueríos costeros o visitando activamente bosques de algas Lessonia y Macroystis en busca de moluscos y crustáceos. La extracción indiscriminada de algas –tan común en los últimos tiempos- se ha convertido en una causa más para la disminución de su número.

En las zonas ocupadas por el hombre la presencia y conducta del chungungo depende directamente de la actitud que éste tenga hacia la especie. En las zonas en que se les tolera y hasta se mantiene una actitud benevolente para con él, se deja ver y hasta muestra conductas despreocupadas, habitando en las cercanías de los muelles, alimentándose a la vista sobre las rocas, subiéndose a los botes de los pescadores y hasta aceptando restos de pescado como alimento. Pero cuando la actitud es de rechazo, se mantienen alejados y prefieren alimentarse en el agua, evitando la cercanía del ser humano. Es así que la presencia del ser humano podría considerarse tanto beneficiosa como perjudicial para la especie, según sea el caso.

Los chungungos, o chinchimenes –como les llaman en la zona centro-sur-, no son animales gregarios, por lo que es habitual verlos solitarios, a excepción de cuando andan con sus crías (de 2 a 4), ya que éstas permanecen con los padres unos 10 meses. Durante este periodo ambos padres se preocupan de cuidarlos y alimentarlos. Incluso se puede ver a las crías descansando sobre el vientre de los padres mientras estos descansan boca arriba en el agua. No tienen una temporada reproductiva, pudiendo aparearse en cualquier época del año.

 
Los chungungos no tienen grandes depredadores naturales, aunque en el mar pueden ser presa de orcas o grandes tiburones -si se aventuran lejos de la orilla- y de los lobos marinos machos, si interactúan casualmente con ellos. En tierra, sus crías pueden ser presa de aves marinas o de rapaces. Sin embargo, sí son víctimas de depredadores introducidos, siendo el más peligroso para ellos los perros –sean asilvestrados o domésticos sin supervisión- que los atacan y persiguen hasta sus madrigueras. Los gatos y las ratas son un peligro cierto para las crías, a las que pueden atrapar entre los roqueríos y –por último y en el sur de Chile- últimamente se ha agregado el visón, que no sólo es un competidor por el alimento sino que además ataca a sus pequeños. Por si fuera poco, estos animales pueden contagiarles indirectamente enfermedades letales como el distemper o el parvovirus, contra los cuales no tiene ninguna defensa.

La situación actual del chungungo se considera crítica. Catalogado a nivel internacional como “En peligro de extinción”, en nuestro país mantiene esa categoría en las zonas norte y centro-sur, en tanto mejora a “Vulnerable” en el extremo austral, donde hay mejores condiciones para su subsistencia y menor presencia humana. Se cree que no quedan más de 2.000 ejemplares en estado salvaje en todo el mundo.

Así pues, el tener la posibilidad de ver a uno de ellos nadando libremente, con esa despreocupación alegre y desenfadada que los caracteriza, es todo un privilegio.

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