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Mes del Mar y Días del Patrimonio 2025

Celebrando el mes del Mar y del Patrimonio.

Iniciamos la celebración – este sábado 24 de mayo del 2025- con la visita al monumento natural La Portada, aquel maravilloso símbolo que nos identifica en el contexto nacional e internacional. Fue – sin duda alguna- una mañana bastante grata, con un clima frío que nos motivó a caminar y con fuertes marejadas que preocuparon a los que no están muy acostumbrados a las grandes olas y los sonidos de la naturaleza que resuenan y se amplifican por los enormes murallones.

Todo el lugar (que asoma imponente a la vista) nos invita al conocimiento y el descubrir. Saber que podemos admirar el pasado remoto -de este territorio- al ingresar por las húmedas cavernas moldeadas por el viento y el agua. La vida natural ya no es muy abundante, estamos en otoño y gran parte de la avifauna ha migrado, especialmente aquella que corona el arco principal de La Portada o improvisa sus nidos en los murallones de arenisca que conforman los farellones, pero las habituales, aquellas que son parte del paisaje, nos sobrevuelan y nos observan, sin temor alguno. Gaviotas, patos yecos, jotes es lo que vemos a nuestro alrededor, abajo, en tierra firme y esperando al sol, deambulan nerviosos algunos corredores (lagarto chango, corredor de Atacama). En la arena yacen los vestigios ya resecos o putrefactos de las algas, huiros y de los notocordados filtradores más característicos de nuestra costa. El piure, restos que fueron arrojados a la playa por la acción del mar en sus momentos de máxima braveza. Lo más sorprendente, de todo, el encontrarse con huevos de peces, de aquellos que viven y se reproducen en la zona litoral siendo adosados – en gran número- a las algas, huiros, rocas. También advertimos bolsos de Sirena o huevos de manta raya, en un número considerable.

Sin duda alguna es el océano Pacífico en acción y el mar se encarga de limpiar sus fondos, no solo de sus habitantes más o menos preciados, también de la basura que llega a él (que no es poca).

Hoy hablamos -también- de la corriente de Humboldt, de las surgencias y del cómo podemos incentivar a nuestras autoridades a limpiar y educar. Estamos en la cuarta revolución industrial y aún no tenemos hábitos de limpieza y de cuidado con nuestra naturaleza.

13.00 horas, subimos el acantilado y retornamos a casa.

Para seguir leyendo

La portada. La puerta del Sol

https://caminantesdeldesierto.blogspot.com/p/la-portada_17.html

Un domingo de Patrimonios.

El día de ayer, domingo 25 de marzo del año en curso, nos fuimos a celebrar -en la naturaleza- el día de los patrimonios (o del patrimonio, si más les agrada) y los sitios elegidos eran atractivos (para este escribano) más, la opinión debía emanar de los asistentes, si los hubiera.

He de ser franco, pensé que no habrían interesados para esta jornada ya que, uno de los lugares a visitar no tiene la publicidad necesaria o requerida para despertar el interés de la gente, estamos hablando del Hito 24, límite que separaba a este Chile hermoso de Bolivia en los tiempos de la medianería (1866-1872).

Durante los años ´90 el literato Raúl Zurita plasmó en tierra (entre los arrastres de tierra, arena y cuarzos) su frase más emblemática, “Ni Pena Ni Miedo” enorme escrito que se visualiza desde las ventanillas de los aviones, en días despejados y que motivó (para bien o para mal) la construcción de un camino para llegar al lugar.

He de decir, por lo anteriormente descrito, que este lugar es mucho más que las letras en las laderas (cosa que resulta interesante). Este espacio es naturaleza, flora y fauna, es historia, ya que – al bajar por las quebradas – nos encontramos con el monolito que indicaba que hasta allí llegaba nuestro país y también puede considerarse un gran museo geológico por la presencia de minerales, granitos, ceniza volcánica y cuarzos de todos los colores imaginables. Si se pudiese destacar –con la debida señalética- todo lo que se puede encontrar al recorrer dicho espacio, estaríamos ampliando el conocimiento de nuestra gente y no se resaltaría tan sólo un escrito que puede interesar únicamente a algunos.

Molesta bastante aquello de que nos quieran guiar en lo que debemos ver y considerar importante, eso tiene visos de manipulación.

Al salir de aquel  territorio, pasamos por donde vivió y laboró uno de los más grandes asesinos seriales de este norte (y del país), cosa que debiese quedar en el olvido (según muchos) pero que en nuestra opinión forma parte de nuestra historia y debe rescatarse. Estábamos en lo que fue el territorio del “Monstruo de Varillas”, quién pagó sus numerosas culpas frente a un pelotón de fusilamiento, allá por el año 1923.

Luego de contar la historia -muy sucintamente – y decirles a los asistentes que si se portaban mal con el guía, los visitaría -en la noche- el mentado monstruo, nos fuimos en dirección al monumento La Mano del Desierto, estructura que aflora por un costado de la carretera y que algunos quieren elevar al carácter de ícono comunal.

Cuando llegó el momento de la foto grupal, alguien dijo que faltaba nuestra bandera para que quedase graficada nuestra visita, aduciendo que sin este símbolo que nos identifica no ameritaba tomarla.

Luego de unos pocos minutos, muy pocos por supuesto, llegó el momento de volver a la ciudad y recién ahí vino el comentario del “Que poco tiempo estuvimos acá” y “¿No hay nada más que ver?” Pues no, no hay nada más que ver, todos al vehículo, volvemos a casa.

Durante el retorno vinieron los comentarios: se tomaron muchas fotos en la mano del desierto, pero lo grato, aquello que nos dejó satisfechos, fue que todos gozaron y disfrutaron el recorrido por el Hito 24 e, independientemente de que el camino se hizo exclusivamente para ver el geoglifo de Raúl Zurita, fueron las misceláneas las que agradaron a nuestros invitados, es decir, la caminata por la cumbre de las Lomas, los cuarzos, las trincheras con sus depósitos de ceniza volcánica y la inmensidad del paisaje.

Fue un grato domingo en compañía de grandes personas, por lugares maravillosos en la cordillera costera de Antofagasta-Chile. Un territorio que aún no pone cercas, vallados o límites físicos a nuestro caminar o nuestra mente. Donde aún nos sentimos en libertad de transitar.

Que grato nos resulta el caminar con conocimiento de causa, aquello de ir aprendiendo del territorio.

Para seguir leyendo, solo si quieren.

“Ni Pena Ni Miedo”

https://caminantesdeldesierto.blogspot.com/2011/06/bitacora-de-caminantes-del-desierto.html

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